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REPORTAJE
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  ENTREVISTA A FERNANDO PEÑA

REVISTA NX

VERSION COMPLETA (es mucho mas amplia de la que fue publicada)
Este reportaje ha sido realizado hace dos años aproximadamente, pero no ha perdido vigencia.


PARTE I



En toda entrevista hay algo imposible de manejar previamente, y es el
entrevistado (tan obvio como muchas veces no tenido en cuenta). Y creo que eso
es lo mejor, el desafío más interesante de la entrevista: conocer al otro en sus
palabras (no en la acumulación de información previa) y darle el espacio
suficiente como para que se confíe y hable. Hay algo de seducción y complicidad,
algo así como un "contame lo que quieras, que queda entre nosotros", cuando en
realidad entre el entrevistador y el entrevistado hay un grabador que evidencia
miles de lectores futuros.

El viernes 11 de agosto estuve en Scream. Se estrenaba Esquizopeña. Y allí, en
ese escenario, aparecieron La Mega, Dick Alfredo, Palito, Roberto Flores...
Aunque sabía que todos ellos son Fernando Peña (e incluso habiendo visto fotos
de él), la aparición de sus personajes fue como ver por primera vez las caras de
Betty Elizalde o Graciela Mancuso. Al convertirse las voces en seres reales, llega la decepción porque no son como los imaginábamos, pero de inmediato surge
un nuevo encanto: el de la misma presencia.

Terminado el show, hablé con Sebastián Wainraich (productor, guionista, etc.).
Me pasó el teléfono y el martes siguiente combinamos la fecha de la entrevista:
sábado 19 de agosto, a las 11 de la mañana, una hora de duración. OK.

Entrevistar a Fernando Peña me entusiasmó. Sin embargo, a medida que se acercaba ese sábado, cuando debía ir a su casa, me sentía cada vez mas preocupado. Por donde abordar a una persona de quien apenas escuché unas pocas palabras? Qué preguntarle a un hombre que a través de sus personajes dice (o parece decir)
todo?

El viernes 18 volví a Scream. Tal vez por no ser la noche del estreno, Peña
estaba mas confiado, y sus personajes se soltaron. Y a Dick (que estuvo realmente cruel, agresivo y cuestionador -bah, estuvo muy Dick-) no pude
soportarlo, lo que me dejó pensando con qué monstruo debía yo enfrentarme a la mañana siguiente. Terminado el show, fui a saludar a Fernando, y sinceramente lo hice más para hacer un tanteo mínimo de cómo era tratarlo que por cortesía.

Al llegar a mi casa, apunté algunas cosas como para encarar, pocas horas
después, una conversación con quien sostiene a ese monstruo de diecisiete
cabezas. Y aunque habíamos pautado una hora, preparé dos cassettes de noventa
minutos cada uno. Por las dudas...

Llegamos (con Alejandro, el fotógrafo) a su casa en San Isidro. Abre la puerta
haciendo fuerza para que no se le cerrasen los ojos, sosteniendo con la mano
derecha, sobre la cintura, una toalla. "Me ducho y ya estoy con ustedes", dijo,
tras saludar. El tiempo que demandó su ducha me sirvió para observar esa sala:
una pintura que muestra a su abuela, un rincón con dos miniatureros (miniaturas
de todo tipo de las que, más tarde, nos aseguró que cada una tiene una larga
historia), algunos cuadritos con notas recortadas de diarios, de las que la más
llamativa es una publicada por La Razón, hecha telefónicamente a Milagros López,
en la que no hay espacio para la duda de que se trata de una cubana tan tímida
que no acepta un reportaje cara a cara...

El agua de la ducha deja de correr. Fernando habla con alguien en su habitación,
en voz baja, y luego aparece, con bermudas y remera, en patas, y nos invita a
pasar a la cocina.




- Qué quieren tomar? Te o cafe?

- Lo que hagas para vos...

- Yo no voy a tomar ni te ni cafe.

- Bueno, te.

Pone la pava al fuego, busca los saquitos de te... Me pregunto si en algún
momento se quedará quieto. Y esa duda debe haberse notado en mi cara, pues sin
haberla formulado me respondió.

- Ya me siento y charlamos.



Está claro: tanta gente en un solo envase hace varias cosas a la vez...


- Ayer estuvo muy fuerte lo de Dick. No me lo banqué.

- Entonces salió bien. Ni yo tengo que bancarme a Dick, porque es un ser
tremendo. Y va a ser mas.

- Te aseguro que pensé: mañana voy a tener que ver a este tipo?

- Aquí estoy, y que? -dice, blandiendo un cuchillo que apunta hacia mi.

Se levanta, abre heladera, saca jamón, queso, una lata de cerveza (su desayuno.)-

- No te preocupes, que no pierdo el hilo. Yo quiero que Dick sea asi. Sabés qué
es? Es el monstruo que toda loquita Frankenstein creó: esos chongos que toda
loquita quiso tener, violentos, que lo pueden todo, que siempre se les para el
pito por cualquier cosa, que son protectores, que son unos locos de mierda, que
te agarran de los pelos si no querés ir a un lugar... Bueno, ahora jódanse; ahi
lo tienen: ese es Dick. Ojo: yo también soñé con Dick, pero tengo la capacidad
de tenerlo adentro, en todo sentido. Me encantaría que me coja un tipo como
Dick. En realidad, me encantaría que me cojan todos los personajes míos, menos
Milagros, que no me la cogería ni me dejaría coger por ella.

- Cuál te erotiza mas?

- Dick. Y Palito. Pero Palito no tiene plata, y eso es un bajón de pito. No es
directamente proporcional a la erección, ni es algo materialista, porque no me
voy a enamorar porque tenga un Porsche o un Citroen. Pero es el poder en las
yemas. La plata te da una cosa que Palito, al no tenerla, no puede... Palito,
quiero ir al cine... Qué va a decir? No tengo guita. Vamo a ver tele. En
cambio, se lo digo a Dick y me lleva al Village Recoleta, o me dice no tiene
ganas de invitarme, pero está la alternativa. Y la falta de alternativa no me
calienta mucho.

- Solo la falta de alternativa económica?

- La falta de alternativa en todo nivel. Me angustia muchísimo. (Se levanta de
nuevo; abre una alacena.) Por qué hay tanto vino acá? Hay un montón! Y anoche
casi llego tarde a Scream por ir a comprar unos vinos, porque creía que no tenía
nada... Yo nunca reviso estos cosos... Pero voy a hacerles un special trick;
hace mucho que no saco estas cosas, pero bueno, en el fondo soy puto, y tengo
que hacer estos chiches...
-Trae a la mesa unas tazas floreadas de porcelana.-
Estas tazas me las regaló mi madre... Después dicen que no saben...!

- Donde naciste, Fer?


- En Montevideo, en el Hospital Británico, porque mis padres eran unos
pretenciosos... Y ahi nació el monstruo de Revoira Lynch. Mi madre, española,
nacida en Madrid, estudió teatro y cantaba flamenco. Mi padre, un tipo de la
calle, pobre, periodista, se la buscó... Y que quisieron para sus hijos? Lo que
ellos no fueron. Y crearon los monstruitos Revoira Lynch. Porque yo estaría mas
contento de hablar con la "ye" que con la "she", pero no me la puedo sacar
porque me crié con "esha!. Estoy un poco resentido con mis padres. Para mi lo
mejor es la naturalidad, no forzar las cosas...

- Y cuando viniste para estos pagos?


- Mi papá era un tipo como Palito, pero hablaba bien. Tenía amigos de todas
clases, calañas y escalas sociales. Tenía amigos montoneros y tupamaros, y aca y
alla era también amigo de los milicos. Pero como en Uruguay era público que era
amigo de los militares, sus amigos tupamaros le dijeron que si seguía
exponiéndose tanto -además, tenía mucha imagen de facho-, lo iban a secuestrar, porque si no lo hacían iban a aparecer muy light. Le dijeron que no lo iban a
agredir, pero que viviría a pan y agua, chupado durante dos meses. Y asi fue
como vinimos a Argentina.

Yo no sabía esto; me enteré después, porque tuve muy buen diálogo con mi papá a partir de los doce o trece años. Y con mi mamá tuve muy poco diálogo; era jodida.

- Hijo único?


- Qué pregunta...! Mirá, técnicamente no, pero en mi cabeza si, que es peor.
Tengo un hermano que tiene cuatro años menos que yo y vive en Estados Unidos
desde hace diecisiete, es músico, me llevo muy bien con él. Y tuve una hermana
muerta. Pero siempre estuve solo. Nunca me llevé bien con mi familia. Bah, no me
gustaba estar en familia. Y tampoco hoy, que tengo poca familia, pero no me gusta estar con ella. Desde chico tuve muchos problemas con la familia, muchos problemas de comunicación. Era muy tímido. No me gustaba sentarme a tomar el té.
Pocas veces almorcé con ellos; yo me llevaba mi comida a mi cuarto. Primero era:
-Bajá. Esto es una familia, no un hotel-, hasta que un dia el chico dijo -no-.
No me entendían, y no me estoy haciendo la víctima.

Desde muy chico tengo un cerebro al cual respeto. Nunca tuve vergüenza de ser gay ni de nada, pero si tengo a veces timidez por cosas. No me da vergüenza hacer lo que tengo ganas, sea patinaje artístico, cogerme a una mina, comprarme una antigüedad o tomarme una cerveza a las diez de la mañana. Eso me empezó a pasar a los cinco o seis años: quiero y paf. Por eso me mandaron al psicólogo, porque era asi. Qué raro, no?



De pronto se escuchan pasos, y aparece su novio. Lo presenta, y habla con el.



PARTE II

- Querés te, o algo, o galletitas?

- No, me voy. Después nos vemos.

- Chau. Querés llevarte el auto?

- No, no.


- Tenés plata?

- Si... -dice, y se va.


- A qué hora venís? Pará, organicemos un poquito. Tipo tres, cuatro, cinco?>
Se oye cerrarse la puerta de la calle.

- Ah, mirá que lindo. Me encantó...

Se levanta para ir a buscarlo, pero aparece nuevamente en la puerta de la cocina.

Ah! A qué hora venís?

- A las seis seguro. Supongo que vendré antes.

- No, no, arreglemos... Hacé tu vida, pero que vamos a hacer?

- Y, a las seis vengo para acá y vemos.

- Bueno, dale. Dame un besho...



Luego de pintarse de cuerpo entero con esta escena íntima (y de darme con ella
buenas puntas para nuevas preguntas), retoma la charla.



- Es tímido... En qué estábamos?

- En "quiero..."


- Eso. Y por eso me mandaron al psicólogo. Lo cual me parece una contradicción
total, pero ellos eran mis padres; qué podía hacer?

Suena el celular.
- Fede... Estoy en casa, ocupado. Pero si querés, vení. Me
están haciendo una nota, de NX. Pero está todo bien. Chau.


- Y ahi empezaron mis problemas, porque yo no quería ir al psicólogo. Pensaron
que era porque era un hombre, y me mandaron a una mujer. Pero era mas simple: no quería ir a hablar con una persona a la que tenía que contarle cosas que para mi eran naturales.

Como si ahora te dijese a vos: andá a decirle al vecino por qué tomás te. Era asi de ridículo para mi. El tipo me preguntaba que me pasaba, y yo le decía la verdad: no me gusta mi papá, ni mi mamá, los quiero porque tengo que quererlos, pero no tienen las personalidades ideales como para ser mis amigos, y no me gusta almorzar con ellos, porque no tengo nada que compartir con
ellos. Y ahi empezó lo del psicólogo. A los diecisiete años quise ir, pedí ir, porque ahi vinieron unos problemitas de afecto: no podía manejar el amor; todavía no lo puedo manejar, me cuesta mucho, soy muy inseguro con el amor. Y cuando lo pedí, no me mandaron, porque sabían que estaba enamorado de un chico y dejaron de creer en los psicólogos porque no eran esos magos maravillosos que convertían todo lo que querían en un conejo blanco, sino gente que te ayuda a descubrir tu camino.

Porque me habían mandado a buenos psicólogos, que no les dijeron "lo voy a convertir en heterosexual". Cuando se dieron cuenta que yo ya entendía cómo era mas o menos el tema y se les fue de las manos el nene con el psicoanalista, a los quince no fui mas y a los diecisiete no quisieron que volviese a ir. Y eso lo único que me trajo fue muchos problemas afectivos que yo hubiera podido solucionar antes. Desde los trece hasta los dieciseis años estuve enamorado de un chico, un compañero de banco en el colegio San Andrés. Pareja pareja: había amor, había penetración, hablábamos de vivir juntos... Fue rarísimo. Se llamaba Pedro Seambelar. Y teníamos una relación de novios, como tiene cualquier chico de trece años. Y nuestros compañeros sabían.

Tuve muchos problemas con Pedro. Un dia me dijo que tenía que dejarme: me sentó
en el cordón de la vereda, en Pacheco y Arenales, y me dijo que tenía que
dejarme. Sentí que se me venía el mundo abajo, porque soy muy... como te puedo
explicar? Soy la peor mujer: insegura, hincha pelotas, romántica, sensual,
pesada, artimañera... tremenda! Mi parte femenina es tremenda. Soy Susanita,
con una mezcla de Barbra Streisand en su último show, y después me sale Anne
Bancroft... Soy un horror!

Todo fue una puesta en escena; yo me decía: "Que genial, este es el cordón de la vereda en que me deja mi primer novio", y por el otro lado Sally Field me decía: "Pero mirá lo que te está pasando!". Pedro me preguntó qué me pasaba. "Qué querés que me pase? Me está pasando de todo; me está dejando mi primer novio, el que me cogió, con el que nos fuimos a Rio, con el que íbamos a bailar... Como voy a estar de otra forma que temblando y llorando?" Encima, la razón era que su psicólogo le había dicho que el ser humano era como un caterpiller, un camión con orugas, y la homosexualidad era
una oruga y la heterosexualidad la otra, y que todos teníamos la capacidad de ser heterosexuales deteniendo una y haciendo funcionar la otra, y que el estaba virando para el lado homosexual por tener detenida la heterosexual...

Y Pedro me dijo, como si fuese una teoría de Einstein: "Y tiene razón. Yo tengo que detener mi lado homosexual para ir hacia el otro lado y dejarte". Y entonces me salió esa cosa de Norma Desmond, me levanté del cordón y le dije: "Muy bien; mirá como roto yo", y me fui. Y nunca mas lo vi. No pensé nunca que iba a llegar a hacer esas diez cuadras porque realmente me desmoronaba, pero mi orgullo era mayor, no podía soportar...

En realidad, yo le di la espalda al psicoanalista de el y no a el; creo que el lo entendió... y si no lo entendió... me importa mucho!

- Nunca mas lo volviste a ver?

- Nunca mas.

- No te interesa?


- Si, me muero por verlo! No porque esté enamorado de el.

- Nunca hiciste nada por verlo?

- No. Lo único que hice fue ir a las reuniones de ex-alumnos cuando hay, y el no
va. Ahora hay una el 14 de septiembre porque cumplimos veinte años de egresados,
y el Colegio está organizando una fiesta y está buscando a todos.

Creo que ahi me lo voy a encontrar. Que el sabe de mi, seguro; yo no se nada de el. Lo peor
es que no me lo encuentro ni en el tren. Viste cuando vas en el tren y pensás:
Ojalá me encuentre a un ex-novio, o a un amigo que me peleé...?

Yo creo, no se por qué, que el debe haberme visto, y que por eso yo no lo vi, porque es muy
astuto, y debe estar muy paranoico conmigo (aunque a lo mejor es mi paranoia
pensar que el está paranoico...) y entonces, cuando me ve, debe camuflarse bien.
Pero nunca mas lo vi.

- Siempre girás asi, sobre tus tacos, te vas y dejás?


- No! A veces me pongo las chancletas y me quedo... Y soy una pesada! Pero no
había alternativa (y volvemos a la alternativa), y cuando no tengo alternativa,
me siento como una pantera enjaulada y, ahi si, me voy para otro lado.

Si hay alternativa, todo bien, se negocia. Si no, no. Y no de guapa, eh?, sino porque
me da angustia. No puedo. Y me pasa en todo ámbito: amistad, trabajo, amor...
Sin alternativa me falta oxígeno. Querés mas te?

- No, gracias.


- Seguro? Bueno... Yo tengo un hambre... Ayer no comí nada.

- Cómo empezaste con la actuación?"

- En realidad, yo pienso que todo gay, por poco talentoso que sea, tiene un
actor adentro, porque la vida del gay es fingir todo el tiempo. Lo que pasa es
que algunos tienen el tupé de seguir la carrera con ese fingimiento, sin
perfeccionarlo ni profesionalizarse.

Pero fingir te da una muy buena base, que en mi empezó de chiquito, a los siete u ocho años, y me di cuenta de que jugaba
demasiado con eso, que al principio era una mariconada, cuando mis papeles eran
femeninos, muy Broadway y cantaba en off. Hasta que a los trece me empezó como
un berretín de jugar a ser un viejo taxista: me subía al coche de papá y era un
viejo taxista, hacía cosas de viejo; imaginaba que tenía mujer, hijos. Amaba que
me mandasen a sacar a pasear al perro, porque yo hablaba como si paseara con
alguien y era un placer andar como ese viejo. Ahi me di cuenta de que era algo
mas que una mariconada, porque yo tenía en esa época amigos gays y no les pasaba
eso, sino solo una mariconada. Y a mi me gustaba mucho mas otra cosa.


PARTE III

Suena el timbre. Se levanta, va a abrir la puerta, y regresa con su amigo
Federico y su perra, Paca. Nos presenta, Federico se sienta, Paca sale al patio, y seguimos.


- Bueno, entonces me di cuenta de que era algo mas que un delirio maricón, que
tenía que llevarlo al profesionalismo. Una de las cosas que siempre me gustó
mucho es el humor negro. Uno de mis chistes favoritos, que habré hecho seis
veces en la vida, era llenar la cama de ketchup, echarme también en el cuerpo,
agarrar un cuchillo y, cuando venía un amigo a verme, subía a mi habitación...
Los cagazos que se han pegado! Y una vez se lo hice a mamá... Me gustaba mucho
eso de actuar y hacer cosas raras. A veces me hacía el autista en casa. En la
calle me he hecho el retardado, el rengo... Y eso era para mi un juego que me
encantaba; necesitaba llamar la atención pero por placer, por diversión, y no
por llenar un hueco.

El que no me cree y quiere hacer psicología barata ("este chico necesitaba afecto"), que se vaya a lavar el culo. Tengo muchos años de
análisis como para reconocerlo y no tengo ningún tipo de omnipotencia como para
decir que lo hacía porque necesitaba afecto. La falta de afecto era mucho peor,
y me hacía hacer cosas mucho peores. Eso era por diversión en serio. Y me embola
la falta de simpleza de algunas personas de no tomarte las cosas como las decís.


Asi me fui dando cuenta de que me gustaba la actuación. Mi abuela (viste la
señora de pelo blanco que está en el cuadro?) era profesora de actuación, y
nunca tuvo un peso; era española y tuvo que vender todo para mantener a mi mamá
y a mi tia. Cuando le fui a decir a mi mamá, se le habrá aparecido el fantasma
de mi abuela, entonces dijo: "No!!! Elegí otra cosa". Y tuve que elegir otra
cosa.

Mamá era muy, muy potente; mamá tenía una poronga asi... Ojo, yo no me
quedé atrás: la corrí con un cuchillo, un dia la tiré al piso y le pegué, como
ya veía que no la podía matar casi me mato yo... Mi historia con mamá fue muy
jodida. Realmente yo con mi madre tengo... tuve una relación muy jodida. Ahora
está muerta, gracias a Dios... La extraño, la quiero, me siento un monstruito
por decir esto, pero era ella o yo.

Y después de pelear, pelear y pelear, tuve que elegir otra cosa. Otra cosa que
me gustaba mucho era volar en aviones, ser piloto... En nuestra época...

- Cuantos años tenés?

- Treinta y siete.
Viste que en nuestra época había esos posters de cabinas de avión? Yo les
pegaba chapitas de Coca Cola, palanquitas, porque quería tocar y que se moviera
eso.

Tuve como siete de esos, porque los rompía. Elegí ser piloto de avión. Era
el año 81. Yo estaba recién separado de Pedro, con este vacío afectivo que me
estaba haciendo mierda, con las ganas truncas de hacer teatro, papá con un
cáncer terminal diciéndome cosas que yo no podía repetir a mi madre porque nunca
las hubiese entendido...

Mi papá, en su lecho de muerte, me agarraba la mano y me decía: "Hacé lo que quieras, no le des bola a nadie; si vos sos asi, sos feliz, que no te importe nada...". No me decía puto, porque tan evolucionado no
era. Pero eran unos consejos pre-mortales divinos. Por eso yo tengo una fascinación con la muerte, porque creo que te convierte en un sabio, y la vida es muy traicionera, porque te hace pensar que está todo garantido y eso te hace
cometer muchas estupideces.

Bajar a donde estaban los seres vivientes que se la
pasaban haciendo cagadas a manotazos limpios, mientras yo tenía a ese tipo que se estaba muriendo, y era un tesoro... El contraste entre planta alta, en donde estaba mi papá muriéndose, y la planta baja, en donde transcurría la vida familiar, ese contraste era un horror, y yo era el único que lo traspasaba a nivel mental, porque nadie podía adaptarse a ver a mi padre.

Me fui a Florida a estudiar para piloto. Estuve ocho meses, hasta que me
aburrí. En esa época, una prima mia estaba volando para Air France, con base en
Nueva York, y me llamó para pasar un fin de semana. Yo tenía casa y comida, y mi
mamá me pasaba, no me acuerdo, pero algo asi como cuatrocientos dólares por mes
(mas no me iba a pasar, a ver si el putito se iba a comprar pelucas y se
degeneraba... pero me compré muchas mas pelucas que las que imaginó!).

Cuando junté unos seiscientos dólares, me fui a Nueva York. Fue genial ese vuelo,
porque era el primer pasaje pagado por mi; yo había volado mucho en avión en mi
vida de nene rico total (ya te expliqué que era un Revoira Lynch pelotudo), pero
este lo había pagado con mis ahorros... Llegué un sábado a las dos de la tarde,
y el domingo a las diez de la mañana me fui a dar una vuelta solo y conocí a
Jeremy, que fue mi novio durante un año y medio, patinando en el Rockefeller
Center.

Tenía cuatro años mas que yo, y era un tipo superinteligente. Yo miraba
a a la gente patinando, el pasó, me guiñó un ojo, pasó otra vez y me dijo: "Como
me estás mirando...." "Si, te estoy mirando." "Te gusto?" "Si..." Mi primer fin
de semana en Nueva York y un pendejo divino me abordaba asi... "Me saco los
patines y te llevo a tomar algo." Me qued&eaute; asi, como una ardillita... "Este me
va a matar", pensé. Viste todas las historias que uno conoce: después de las
cinco no salgas, no te subas a un auto, que no te ofrezcan caramelos... (Una
gata maulla, muy fuerte, cerca del patio.) Che, me hacés efectos de sonido,
gata de mierda! (Federico acota: - Esa, en realidad, es Paca, que también hace
voces...)

Este pendejo era hijo de uno de los capos de Chrysler, y estaba estudiando
psicología. Me llevó al Tavern on the Green, un lugar en donde un café cuesta
siete dólares, y está lleno de gente adulta, cosa que también me encantó, porque
no me gustaba estar entre gente de mi edad; detesto la disco, la pelotudez,
Madonna, la frivolidad... Me gusta estar con gente adulta.

Todo fue como anillo al dedo. Nos enamoramos. Las dos primeras semanas,
llevábamos una vida muy ordenada: durante el dia, el estudiaba y trabajaba, y yo
paseaba. A la noche, mientras comíamos, el me decía a donde ir y como llegar.
Hasta que le dije basta, porque me aburría, y fue nuestra primer pelea. "Claro",
me dijo, "querés ir a putanear por ahi". Le dije que era muy básico. Y retomó
aclarándome que no era que le molestaba que fuese a putanear, sino que
necesitaba darme algo, y su forma darme algo era ese mapa y cuidarme. "Preferís
que por seguir ese mapa vaya al Modern Art, me encuentre ahi un tipo y me haga
el orto? Asi te sentís mas tranquilo?" "Si". "Bueno, entiendo tu posesión y tu
rollo, pero soy una persona." "Me cuesta mucho estar con personas; yo quiero
estar con una prolongación de mi mismo." "Yo también." "Tenemos un problema."
"Si, tenemos un problema." Y con la noción de ese problema seguimos; cuando
tenés noción del problema, ganaste una buena parte del problema. Y empecé a irme
solo, a trabajar en supermercados, de instructor de patín, en boliches gay...

Un dia fui a sacar la basura y conocí a uno de mis vecinos de arriba. Uno era
barman, el otro travesti. Me hice muy amigo de ellos, y... Qué mal decir aqui
"por culpa de...", porque creo que la culpa no es de nadie, porque está este
jamón abierto y vos no lo tocaste. Un dia estaba el travesti haciendo cocaina y
yo le saqué.

Y ahi empezó mi desastre con la droga. Yo en todo soy mucho, mas y
ya; desde un jazmín a todo; y en eso fue asi: mucho, mas y ya. Estuve como un
año pasando por todo tipo de drogas; decime cual y yo te digo que trip te da.
Vivía quemado, tuve muchas peleas con Jeremy, aunque no nos separamos...

Trabajando de barman en un boliche gay conocí a un tipo que era un loco de
mierda, que lo único que hacía era venir todos los domingos, sentarse en la
barra y fumar, fumar, fumar; no hablaba una palabra, se tomaba unas seis o siete
cervezas y se iba. Yo estaba totalmente enamorado de el: era lo mas bonito que
había visto en mi vida, una cara a lo Marlon Brando, unos biceps tremendos... Yo
no me animaba a hablarle a ese dios. Cuando una noche me preguntó cómo me
llamaba, me tembló el culo como pocas veces en mi vida recuerdo que me haya
temblado. Me preguntó a que hora salía, me esperó y me fui a la casa de el.

Llegamos... Su casa era un antro... Era una cosa como... viste El silencio de
los inocentes, la loca esta que cosía...? Bueno, era una cosa asi, pero era
fotógrafo, y había fotos raras... se pegó la veta aca, dice mientras raspa la
madera de la mesa con un cuchillo). Yo estaba totalmente borracho, y el, Roger,
tenía droga en la casa. Era la época fuerte de la heroína, hicimos heroína y me
dijo que me desnudase en la mesa que me quería sacar fotos. Yo estaba para
cualquier cosa.

Y me pegó una cogida padre, de una manera muy fascinante; sacó cuchillos, que me encantan, me daba órdenes, me escupía... Después lo cogí yo,
con las mismas órdenes: "Soy un puto pasivo, y ahora me cogés...", y se ponía el
cuchillo en el cuello. Yo estaba fascinado porque me encantó su enfermedad. Lo
escupí y le tiré caca; ahi conocí el golden rain, la caca, todo, todo... Fue tremendo.

Me obsesioné tanto por el que estuve a punto de perder todo. Este
travesti, que era el único que sabía mi realidad, me dijo que tenía que zafar de
ese tipo, y que una amiga suya bruja me ayudaría. Yo me negué, y ahi quedó el tema, pero a los meses me invitó a tomar el te a la casa de una amiga en el
Village, y era una chica rubia, divina, tipo Kathleen Turner, y cuando nos
sentamos, me dice que esa chica era su amiga bruja... Y yo que me imaginaba a
una vieja... (Me estoy congelando los pies...)

Acepté entrar en la brujería esta, y me empezó a hablar de este chico, Roger, tal cual; y me dijo que necesitaba una prenda íntima de el. Mirá qué bruja morbosa! Como hago?

Entonces, un dia fui a coger, y mientras el se ba&ntlde;aba, me escondí un calzoncillo
debajo de la ropa. Nunca me voy a olvidar: estaba en la puerta, y se acercó... y
yo pensaba que me iba a abrazar como siempre y si me preguntaba qué tenía abajo
del pantalón, me moría... Me fui, me dieron velas, esencias... no se; la
cuestión es que zafe, de verdad, nunca mas lo vi, aunque me buscó, tocaba a la
puerta... No se si las brujas existen o no, o si fue predisposición psicológica,
pero fue asi.

Yo seguía muy fuerte en las drogas, y a los meses llegué a casa en estado
catastrófico, me cai en el baño, me rompí la cabeza y me desmayé. Y me desperté
en una clínica a la que me había llevado Jeremy, que me explicó lo que estaba
pasando.

Estuve una semana ahi. Obviamente, yo pedía merca, que me llevaba el
travesti... Estaba con el suero y merca... Hasta que un dia llegó mi mamá de
visita a la clínica... Yo me la veía venir, porque venía a verme mi prima, había
llamados a Buenos Aires, Jeremy estaba muy callado y decía "Your mother has to
know this...". Y yo dije: "Me van a traer a la bruja!", que en esa si creo.

Y un dia, taca-taca-tac, aparecieron los taquitos y llegó. Yo estaba con el suero,
me tiró un sobre y me dijo: "Tomá. Este es un pasaje para volver a Buenos Aires.
Está abierto; tenés un mes. Lo único que te quiero decir es que sos un hijo de
puta, sorete de mierda; usaste la plata de tu padre muerto, mirá lo que has jugado..."

Mirá la culpa que me tiró. Yo le dije "si, mamá", pero me reía por el
orto, porque yo pensaba que papá estaba bien muerto y feliz de que usase la
plata asi, haciendo la mia. "Como tenés la cara! Yo no tuve un hijo, tuve un
monstruo! Puto de mierda, como nos hiciste esto?" Y mientras hablaba, yo lo
único que quería era que se fuera porque me dolía la cabeza y quería tomar
merca. Y se fue.


PARTE IV

Me empezó a fascinar el tema de ese vuelo de Pan Am y volver a Buenos Aires,
obviamente no para vivir con ella... Empecé a llamar a mis amigos...

- Y Jeremy?

- No... Yo ya no estaba enamorado de el. Después de conocer a Roger...

En ese vuelo de Pan Am, nace un poco la esencia de Milagros Lopez. Pero después volvemos a eso, si querés.

En Nueva York yo había estudiado, entre otras cosas, teatro en la escuela de Strassberg. No me preguntes mucho porque llegaba drogada, pero fue muy importante; hice ejercicios copados, aunque con esas cosas bastante estructuradas: el corcho en la boca, la manzana es tu madre... No podés empezar una clase de teatro asi. Son muy técnicos.

Ya en Buenos Aires empiezo a enseñar inglés en Icana y, como siempre anduve a caballo, hacía caballos: me dabas un caballo y yo lo adiestraba, le enseñaba a
saltar y todo eso. Asi iba de Don Torcuato al Centro, todos los dias. En Icana
lo conozco a Federico Gonzalez del Pino, con el que salí durante un año. (Tuve
el estómago... Se quieren ir?) El vivía en un departamento en la calle
Rodriguez Peña. En esa época yo todavía fumaba hachis, y nadie sabía. Yo tenía un amigo inglés que conseguía hachis a través de una china en Londres que se lo mandaba en unos sobres divinos. Y un dia llego a lo de del Pino y había un montón de locas; esa fue mi primera orgía en Buenos Aires. Y eso me alucinó: yo todavía suponía que ser cool era estar en orgías. Y pensé que Federico Gonzalez del Pino era cool. Qué tarada! Y me pegué a el un año.

No me lo gateaba, porque nunca vi un peso cash, pero era un estilo de vida que me encantó: ir a comer con Ernesto Schoo, Teresa Anchorena, Barney Finn, China Zorrilla... Era una movida
muy rara; vivíamos en teatros, cines... Me encantaba estar en ese circuito.

Y asi conocí a María Luisa Gingles, la primera profesora con la que yo sentí el
teatro, a quien amé. Sabés quien era mi compañero de teatro? Ay...! Me estás haciendo remontar... Marcelo Dos Santos era mi compañero, y yo me enamoré profundamente de el. María Luisa enseñaba en una casona en Solis 1048 -nunca me voy a olvidar-, y estaba casada con un diplomático americano. Con María Luisa aprendí a llorar sin cebolla y concentrarme en cosas muy emotivas; fue el pilar de toda mi carrera de actuación.

Después estudié con Alejandra Boero (una ploma de varita en el piso, tac-tac-tac, y: "Disertemos!"), con Villanueva Cosse (me
gustó), Lidia Catalano (una maestra), y otros, otros que no son nadie pero fueron mucho, porque está esa cosa de cartel, y hay mucha gente que no se conoce y son realmente los mejores porque no tienen el clisé de divas y se ocupan de vos, no del curso. Hice un curso de dos meses con Erika Wallner que me encantó;
yo decía: "Esta mina es un tipo, es un travesti", porque hablaba con esa voz grave... Y estudié teatro durante diez años.

La del Pino siempre me prometía que yo iba a hacer una obra que se llama Te y simpatía; Federico la quería poner en Corrientes, "China y vos". Y con esa zanahoria delante del burro me tuvo un año al lado suyo. La obra son dos personajes: la maestra y el alumno que se enamora. "China y vos" terminó siendo una frase que yo usaba cuando quería convencer de algo a un amigo, que ya no está mas; era un código nuestro... "China y vos".

El no supo manejar lo que le pasaba conmigo: era Muerte en Venecia. Yo he llegado a su casa, un domingo a las seis de la tarde, lo saludaba, "Hola, Fede", y el estaba con pañuelo, una ópera a todo lo que da (toda una mise en scene, pero le pasaban cosas), y decía susurrando: "Entrá mas despacito, porque tus
entradas me van a romper el corazón..." Pensaba que me estaba jodiendo, pero al rato lloraba, tiraba copas... se volvía loca. Realmente se enamoró, estaba erecto, se me tiraba encima, me decía que yo era el amor, me agarraba un zapato y me lo lamía... Eran cosas muy raras.

Después me harté de la gorda fabulera comepapeles... Porque come papeles; la loca está asi y se mete papeles pedacitos de papel en la boca hasta que se le hacen bolas mojadas... Si, es un asco! Y me harté del puto comepapeles. Mirá: el tocaba el piano y me cantaba cosas, y tenía un contestador automático sobre el piano de cola.

Y un dia (viste cuando pasás de decir "que tipo copado" a pensar "qué ridícula!"?), sentado al piano, dice: "Voy a grabar el mensaje del contestador". Clik. Ta-tarán-tarán... "Este es el cuatro cuatro, ocho ocho, nueve uno." Y yo pensaba: "Qué hija de puta!". Y lo hacía en serio! "Por favor.. Ta-ta-tán......después de la señal...Ta-ta-tán ...deje su mensaje." Tatán-tará-tum-tan. No me daban las patas del cerebro para irme de ese lugar.

La historia del contestador quedó como anécdota en un grupo de amigos (uno de ellos, Marcelo Pagani), y cantábamos a coro: "Este es el cuatro cuatro, ocho ocho..."

No se que le inventé para irme. Me era difícil hacerle la Gran Houdini a la del
Pino, porque era muy artimañera. Si estaba por salir, me decía: "Te vas ahora? Justo que viene Ernestito Schoo..."

Dejé a la del Pino, pero tenerla en contra a ella era tener en contra todo.
Casting al que iba, casting en el que me rebotaban, porque la del Pino metía la cuchara, siempre enterada de todo, y con una vena asi porque yo la había dejado.
Aparte el me lo había dicho: "El dia que vos me dejes, yo te voy a hacer la vida imposible".

Y en esa época el teatro se movía muy poco. Era la dictadura del arte en este país; estaba Romay en la televisión, en el San Martín estaba Kive Staiff y era el, el y el, y asi era todo, en un circuito muy chiquitito. Habría un casting por mes, e íbamos todas.
En Oh Calcuta quedé en el elenco, ya me iba a Mar del Plata, y me llama un asistente de producción y me dice que hubo un problema y quedé afuera... No me enteré nunca, pero estoy seguro que fue la del Pino.

Me cansé de luchar contra ella; era imposible. Igual hice cosas. Conocí a un personaje que se llama Milenka Khan, que el marido es el dueño de La Foresta (viste la fábrica de salchichas?), y el le alquiló un teatro, aqui en el bajo, en la calle Alvear, donde después vivía Yabrán.

El teatro estaba en un gran castillo de la época en que los argentinos vivían como si fueran le tout París, la creme de la creme y la concha de la lora, y no se de que estilo porque soy muy bruta para eso, pero con las columnas como tienen que ser, con vitraux, todo parquizado, y tenía un teatro. No era una sala o un anfiteatro; era un teatro con butacas... Ahi vivía un viejo que se llamaba Gatti, pariente de los dueños del teatro Astros y Bristol, que se ve que esos tanos brutos le habían comprado la casa a unos españoles bien.

Esa familia Gatti era un quilombo: hermana retardada, cuchillazos, todos locos, y quedó el viejo, que era puto, se cogía pendejos y había estado preso como quince años, pero lo liberaron porque era amigo de un comisario, y quedó el viejo solo viviendo en la cocina del gran castelete.

Era un viejo sucio, asqueroso, puto, libidinoso, pelado de mierda, gordo... Se lo veía pasar con el pucho en la boca o comiendo echado sobre el plato y empujándose la comida dentro de la boca con las dos mano mientras hablaba... Tenía dieciseis habitaciones, un living que daba al rio, en donde cualquier loca hubiera hecho un desastre, pero el viejo puto vivía en la cocina y en el garage. Un miserable...

Esas almas asi, raras, me apasionan... En un momento me calentó un poco el viejo verde ese... Y Milenka, una loca de mierda judío-francesa, pasó caminando por el bajo, vio una reja divina, se fue metiendo y descubrió ese castillo, y alquiló el teatro. Era el Teatro de Venus.

Ahi hicimos obras con un grupete muy bohemio, y fuimos mucho por el interior. Me encantó. Todos hacíamos todo: iluminadores, escenógrafos; hacíamos de todo, nos
maquillábamos. Y el esposo de Milenka, un alemán que se ocupaba de su fábrica y
fumaba habanos, le daba los cheques que hacían falta para montar las obras.

Hice millones de obras: Catarsis -que la había escrito Milenka-, Peter Pan,
Cascanueces... Y eso me sirvió mucho, porque yo era muy prejuicioso y no quería
hacer teatro para chicos, y Milenka era una mina que te sacudía: "Como no teatgo paga shicos? El actog tiene que haceg todo, desde decig la mesa está puesta hasta la última escena de Hamlet".

Yo le decía que era una hija de puta que no quería contratar gente, y ella se reía. Y me hizo hacer de todo.

Una vez fuimos a Concepción del Uruguay con una obra, y me dicen que no me olvide de preguntar por el señor Tito Merello. Como me iba a olvidar? Era Tita Merello, pero en masculino. Llegamos al teatro en Concepción, bajo del micro y digo: "Estamos aca para ver al señor Chino Zorrilla". Como no había nadie con
ese nombre, insisto en que no podía equivocarme porque era el nombre de la actriz en masculino...

Y el viejo que me atendió me dice: "No será Tito Merello?"
En esa época estaba con Marcelo Bonelli, un chico que estudiaba arquitectura, que
fue mi pareja durante siete años y medio. Estaba lleno de cosas de teatro; no se como me daba el cuerpo. Daba clases de inglés a la mañana en San Telmo, ensayos en Martinez, caballos en Don Torcuato... Tenía un Taunus viejo con el que me iba a todas partes. Teatro, caballos, inglés, caballos, inglés, teatro...

En 1986 sale un aviso en el diario para tripulante de cabina de una importante linea aérea americana. Te imaginás el mundillo gay! Para las pobres infelices de las mariconas era como si hubiese salido un aviso buscando princesa para
reemplazar a Carolina de Mónaco. El teléfono de mi casa no paraba de sonar. Un
alboroto maricón en esta ciudad que no te puedo explicar. Claro, no pasaba nada; poronga que se había ido el gobierno militar: todavía te paraban, no con Falcon, pero te paraban; a cada rato allanaban los boliches, prendían las luces... Era un quilombo.

Por eso el aviso era como si hubiesen abierto una megadisco. Y yo no tenía ganas porque estaba feliz con mi trabajo. Con mis clases de inglés ganaba mucha plata, porque mis alumnos en Icana me amaban; tenía un diccionario de malas palabras, porque no podía ser que supiesen decir "How are you? My name is Fred. Nice to meet you" y no sepan decir "Ayer me resbalé en el colectivo, se
me cayeron las carpetas y casi me rompo la crisma"; obviamente, las directoras de Icana no sabían nada de ese diccionario negro. Y me llené de alumnos que me pidieron clases particulares; yo ganaba con uno solo de ellos la mitad del sueldo en Icana, y llegué a tener diez.

Ganaba como si ahora te dijera, que se yo... Esperá, porque perdí los parámetros, porque realmente ahora estoy ganando mucha plata y no tengo idea... Ojo, que capaz dentro de un año me cago de hambre... Estoy acostumbrado a las altas y las bajas... Como si ahora ganase tres lucas. Asi que no quería entrar a volar. Pero tanto me jodieron los putos con que me presentase que un dia hice una carta... Esto es increíble: agarré un papel cualquiera, una lapicera, puse mis datos, firmé, y con Plasticola pegué una foto de cuerpo entero.

Todas las locas habían mandado cartas prolijas, a máquina, alguna hasta había conseguido escribir en una computadora, mandando fotos que se habían sacado en estudio, con traje... En las reuniones, era el tema de conversación. "Te llamaron?" "Yo mandé la carta el 12, asi que habrá llegado el 17, pero como fue domingo..." Todas con especulaciones.

Y en eso, me llaman a mi. Me presento, me hacen dos entrevistas, y quedé. En una semana
estaba en Estados Unidos. Me odiaron! Quedamos quince chicas y dos varones, Diego y yo. La única loca de argentina que consiguió el trabajo era yo. Me odiaron! "Esta hija de puta, que les va a hacer un desastre ahi adentro, que es >
un horror de desordenada, que odia y maltrata a la gente...!", comentaban todas.
Asi entré a Eastern, después pasé a American Airlines. Estuve trece años maltratando gente. Y las llevé a varias de estas monstruas que se habían
presentado; cuando las veia entrar al avión, se les caia la baba por tener ese uniforme. Y yo les decía: "Loca, basta. Es una estupidez esto...". Y me preguntaban como hacer para entrar en la empresa, si tomaban gente...

Me divertí el primer año. Después me hartó, y mucho, pero seguí haciéndolo porque American me daba un buen respaldo, y mamá estaba con una enfermedad terminal. Mirá, hasta para eso fue jodida. El médico le dijo que si no dejaba de fumar se moría en diez años; se murió en once, pero nunca dejó de fumar... Y los últimos tres años fueron un horror... Que te lo cuente el, Federico...

Un dia no atendía el teléfono y no me animé a irla a buscar, asi que fue Federico, entró y la levantó del piso. Yo no me animaba; tengo una cosa con la sangre y la
decadencia física que no puedo soportar.

Federico agrega: - El me llama y me dice: Mamá no contesta; está muerta. Y yo
voy y le digo: No, el problema es que está viva, está en el piso. Hagamos algo...


- De ahi, se murió a los tres o cuatro meses.

El sueldo en American no era muy alto, pero era bueno. Y la posibilidad de comprar en Estados Unidos cosas mas baratas; y no las zapatillas, te hablo de las compras del supermercado. Y era mucho mas barato. Me convenía: viajaba cuatro veces por mes a Miami, hacía las compras allá y las pagaba con los viáticos. Por eso no dejaba el laburo.


CONTINUARÁ

 

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